Comer sano no es difícil.

Por lo general todos piensan que comer sano es dejar de comer una gran cantidad de alimentos, entre ellos, aquellos que contengan grasas y dulces.

La verdad es que nuestro cuerpo necesita absolutamente de todos los alimentos que existen en la dieta normal de consumo y entre ellos están las grasas y dulces. Lo que no se debe hacer es comer en enormes cantidades ni con tanta frecuencia por aquello de que “todo en exceso es malo”.

Podemos permitirnos el consumo de dulces, por ejemplo, una vez por semana, consentirnos o regalarnos ese dulce que tanto nos gusta, más no comerlo a diario. Debemos recordar que la mayoría de los alimentos que consumimos, una vez que entran en el organismo se convierten en azúcar por lo que no debemos exagerar en la ingesta de esta.

Lo esencial es comer vegetales, las ensaladas son necesarias en nuestra dieta diaria, sobre todo consumirla para las cenas, por ser un alimento liviano que se digiere forma rápida y nos permite un sueño agradable. No es recomendable consumir carnes de noche pues el organismo demora mucho más en digerirlas y nos causa un sueño pesado y quizás hasta insomnio.

Los granos y las verduras tampoco pueden salir de nuestra dieta, así como los cereales y los lácteos, nuestro cuerpo demanda todos los alimentos ricos en vitaminas.

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